¿Sabes cuántos pacientes pierde tu clínica cada semana sin que te des cuenta? Yo te lo digo: más de los que crees. Y no es porque tu servicio sea malo, ni porque tu equipo no trabaje. Es porque el mundo ha cambiado, y la forma en la que la gente busca y elige clínica ya no es la misma que hace cinco años.
Te voy a contar algo que pasa todos los días. Son las nueve de la noche. Una mujer llega a casa después de trabajar. Lleva semanas pensando en hacerse un tratamiento. Quizás es un bótox, quizás un hialurónico, quizás algo más grande. Da igual. El caso es que por fin se decide. Coge el móvil, busca en Google, encuentra tu clínica, y te manda un WhatsApp.
¿Y qué pasa? Nada. Silencio absoluto. Porque tu recepcionista se fue a las siete, como es normal. Nadie le contesta. Esa mujer, que estaba lista para reservar, que tenía la tarjeta en la mano, se va a Google otra vez, busca otra clínica que sí le conteste… y la pierdes. Para siempre. Ni siquiera sabes que existió.
Y esto no es un caso hipotético. No me lo estoy inventando. Le pasa a la inmensa mayoría de clínicas estéticas en España. Cada día. Cada noche. Cada fin de semana. Y lo peor de todo es que ni siquiera saben que está ocurriendo. No hay registro, no hay notificación, no hay nada. Esos pacientes simplemente desaparecen.
Ahora imagina algo diferente. Esa misma mujer manda el WhatsApp a las nueve de la noche, y en menos de treinta segundos recibe una respuesta. Una asistente virtual, que suena natural y profesional, le pregunta qué tratamiento le interesa. Le hace un par de preguntas para entender lo que necesita. Le explica las opciones disponibles. Y le agenda una cita para el día siguiente, a la hora que mejor le viene.
Todo automático. Todo profesional. Sin que nadie de tu equipo tenga que hacer absolutamente nada. Ni una llamada, ni un mensaje manual, ni quedarse hasta tarde en la clínica.
Al día siguiente, tu recepcionista llega por la mañana, abre el calendario, y ahí está la cita. Con todos los datos: nombre de la paciente, tratamiento que le interesa, horario, número de teléfono. Todo listo para recibirla.
Pero la cosa no acaba ahí. Porque ese mismo sistema también se encarga de los que no contestan. ¿Esa persona que preguntó el lunes pero no respondió más? A las veinticuatro horas recibe un mensaje amable de seguimiento. Si sigue sin contestar, otro a las cuarenta y ocho. Y otro a las setenta y dos. Recuperando pacientes que de otra forma se habrían perdido para siempre.
Eso es exactamente lo que hacemos en Smart Systems Agency. No vendemos humo. No prometemos cosas que no podemos cumplir. Lo que hacemos es instalar sistemas que funcionan mientras tú duermes. Sistemas que responden, cualifican, agendan y hacen seguimiento. Todo el día, todos los días, sin descanso.
¿Cuánto vale un paciente nuevo para tu clínica? Piénsalo un momento. ¿Trescientos euros? ¿Quinientos? ¿Mil? Depende del tratamiento, claro. Pero ahora multiplica eso por los cinco, diez o quince pacientes que se te escapan cada semana porque nadie les contestó a tiempo. Las cuentas son bastante claras. Estamos hablando de miles de euros al mes que se pierden en silencio.
Mira, yo llevo más de tres millones de euros vendidos en los últimos dos años. He trabajado con todo tipo de negocios. He visto qué funciona y qué no. Y te puedo decir una cosa con total seguridad: la diferencia entre las clínicas que crecen y las que se estancan no es el precio de sus tratamientos, ni la ubicación, ni siquiera la calidad del servicio. Es la velocidad con la que responden al primer contacto.
El que responde primero, gana. Así de simple. No es una opinión, es un dato. Los estudios dicen que si respondes en los primeros cinco minutos, tienes diez veces más probabilidades de cerrar que si respondes en una hora. Diez veces. Y la mayoría de clínicas tardan horas. O días. O directamente no responden.
Nosotros te ponemos en esos cinco minutos. En treinta segundos, de hecho. Da igual si es lunes a las diez de la mañana o domingo a las once de la noche. Tu clínica siempre responde.
Si esto te interesa, el siguiente paso es muy sencillo. Hablamos quince minutos, te enseño exactamente cómo funciona el sistema, te muestro resultados reales, y tú decides si tiene sentido para tu clínica. Sin compromiso, sin presión, sin letra pequeña.
¿Hablamos?